lunes, 31 de diciembre de 2018

LA FLOR DE ESTERCOLERO

En el jardín del Edén había un lugar en el que crecía una hermosa flor a la que nadie se acercaba por la fetidez de su abono. Alguna vez un hombre la tomó, la arrancó de su escatológico pedestal y la llevó a su hogar. La flor comenzó a desmoronarse, a marchitarse, pero aquel hombre ya la amaba y en su ensimismamiento terminó por devorarla. Esa flor maldita lo envenenó y sólo vivió para adorar a su diosa perfecta, al recuerdo que de ella había elaborado, porque la flor se marchitó. Ese hombre fue el que luego Caín mató para que no contagiara a los demás habitantes del Edén, pero el estercolero aún sigue allí y también las hermanas de aquella flor y aún hoy, muchos hombres se pelean por poseerlas.

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